La  famosa frase de Bill Clinton cae como anillo al dedo en las eleciones del 2008. Cuando las noticias electorales se centraban en la relación entre los cerdos y el lapiz labial (literalmente!),  el remezón de Wall street devolvió la conversación de la contienda electoral al uno de sus temas centrales: la economía.

La economía  no es el terreno favorito de McCain, quien ha hecho sus credenciales en el campo de la seguridad nacional, un presidente para pelear la guerra contra el terror.   En este sentido la crisis económica parece ser más favorable para La campaña de Obama.  McCain no se ayudó mucho cuando afirmó a comienzos de la semana pasada que los “fundamentos” de la economía son todavía fuertes. El republicano tuvo que pasar varios días explicando en qué sentido uso la palabra “fundamentos” y tratando de defenderse de los ataques demócratas acusándolo de no tener idea de la situación.

La percepción general de que Obama está mejor preparado para tratar temas económicos parece verse reflejada en las encuestas, el efecto Palin parece haber desaparecido y ahora el senador de Illinois tiene una ventaja de 4 puntos.

Del mismo modo en que Wall street pareció estar al borde del colapso sólo para resucitar de sus cenizas y obtener el día de mayor crecimiendo  en más de 20 años,  las encuestas pueden seguir comportándose como una montaña rusa con subidas y bajadas abruptas para los dos candidatos. Las expectativas están puestas en el primer debate televisado este viernes  26 de septiembre. Los debates son considerados como eventos decisivos que pueden cambiar por completo el curso de la contienda.  Siguiendo la norma de que el que va abajo en el marcador debe ir al ataque, es probable que John McCain muestre su lado más agresivo en la discusión.

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