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Donald Trump y Hillary Clinton, los presentes punteros en los sondeos electorales (Fotografía de ABC news)

Estamos de regreso después de perdernos el ciclo del 2012. Para recapitular rápidamente, Obama fue reelegido derrotando a Mitt Romney, un millonario Mormón cuyos  escazos chances de victoria se desvanecieron depués de que un mesero  lo filmó  afirmando que su trabajo no era preocuparse por el 47% de la población que es demasiado pobre como para pagar impuesto a la renta.

El blog regresa para comentar la campaña para escoger a el sucesor de  de Obama en el 2016. El péndulo de la historia sugeriria un mejor chance para los republicanos, en siete de las últimas nueve elecciones que sigueron a un candidato reelegido la oficina oval cambió de partido.   Sin embargo, las rutas de los dos partidos en su camino para elegir a un candidato  se perfilan como historias diametralmente  opuestas. En una esquina, Hillary, la ungida de los demócratas, no tiene ningún competidor serio y se alista para recuperar el título nobiliario que Obama le arrebató en el 2008.  El vicepresidente Joe Biden, quién es el único que habría tenido el peso  político para competir con la delfina de los Clinton anunció que no se postularia. Decisión sorpresiva en cierto grado teniendo en cuenta que su hijo le pidió ser candidato en su lecho de moribundo. Quizás, especulo, Obama y Hillary hicieron un pacto de caballeros después de que el primero tomara el turno histórico de la segunda en el 2008: El presidente, yendo en contra de el procedimiento normal, no apoyaría a su vicepresidente como candidato.

Todo indica que las primarias demócratas serán extremadamente aburridas, avivadas solo por los intentos republicanos, cada vez más precarios de crear un escándalo con base en los errores que Hillary cometió  durante la crisis de Benghazi en Libia. Los oponentes de Hillary ya han creado ocho comités para “descubrir la verdad” sobre el tema, todos ellos fracasando en su intento de crear una ola de indignación  que la hunda en una cirsis seria. Los meses siguientes serán un desfile de coronación para Hillary, quien tiene un buen chance de ser la primera mujer presidente de los Estados Unidos.

En la otra esquina, los republicanos, oh los republicanos!  Mientras   la nominación de Hillary se perfila como  un aburrido desfile de coronación, la batalla republicana  ha resultado ser toda una telenovela llena de melodrama, escándalos y giros inesperados. Los dos candidatos liderando las encuestas durante los últimos meses: el magnate Donald Trump  y el neurocirujano retirado Ben Carson, nunca han servido en el sector público o ganado una elección. Los quince minutos de fama de Carson, un exitoso médico y cristiano evangélico terminaron después de que se descubrieran una serie de mentiras en su autobiografia (afirmó por ejemplo, haber  apuñalado a un amigo inexistente) y cuando sus opiniones sobre los ataques en París revelaran su despiste en asuntos de política exterior.

Pero la verdadera historia del momento es Donald Trump. El billonario, famoso por sus programas de televisión reality, parece haber descubierto como darle uso a su experiencia mediática para convertir las nominación en uno más de sus programas de entretenimiento. Los medios no pueden resistir su habilidad para crear titulares, la mayor parte del tiempo con declaraciones incendiarias. Hasta ahora parece haberle funcionado la paradójica fórmula de hacer una declaración escándalosa cada vez que sus números en las encuestas se reducen y declaraciones que habrían hundido a un político normal son para el pan de cada dia. Entre otras perlas Trump, ha criticado a un senador heroe de Vietnam por “dejarse atrapar”, se ha burlado de los gestos de un periodista discapacitado y afirmó que los Mexicanos exportan asesinos y violadores a los estados unidos. Los analistas han observado perplejos como el liderazgo de Trump que esperaban fuera un fenómeno pasajero se ha extendido por varios meses. La posibilidad de que el showman obtenga la candidatura empieza poco a poco a ser tomada en serio. En fin, el reality show está en su momento de mayor suspenso con el protagonista en el centro de todas las miradas. Podrá Trump hacerse con la nominación? No se pierdan la próxima emision.

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