Una semana agitada. Después de su cuarto puesto en  Carolina del Sur,  Jeb Bush se retiró cerrando su triste campaña con dignidad y entendiendo que continuar le haría daño a su partido.   La carrera republicana tiene ahora tres candidatos viables: Trump quien lidera, seguido de lejos por  Cruz y Rubio. Los tres candidatos libraron una batalla campal en el último debate en Texas, en la que el nivel de la discusión  puede ser resumido gráficamente del siguiente modo:

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Enfrentados con una ventaja de Trump que amenaza con volverse insuperable  después de el supermartes de mañana, cuando once estados votan el mismo día eligiendo casi la mitad de los delegados necesarios para conseguir la nominación republicana, Rubio y Cruz no tenían más opción que ir al ataque. Rubio en especial demostró un grado de agresividad hasta ahora desconocido. Entre otros argumentos ,el senador de origen cubano atacó a Trump por sus negocios fallidos,  por contratar inmigrantes ilegales, por sus posiciónes sobre el  conflicto en Israel-Palestina, y por la superficialidad de su plan de salud. Sin embargo, el elemento más importante de los ataques de Rubio fue un cambio de tono, Rubio decidió usar en contra del billonario el arma que hasta ahora ha sido más efectiva para Trump: el insulto personal. En los últimos días Rubio ha insinuado que Trump se orinó en sus pantalones  durante el debate, lo ha llamado embaucador numerosas veces, lo ha comparado con un vendedor ambulante de relojes falsos  y se burló de su bronceado naranja. Rubio decidió usar fuego contra el fuego.

El ataque en la política es siempre un arma de doble filo, es posible que alguno de los numerosas invectivas que Rubio arroja concra Trump puedan quitarle algunos votos, pero Rubio tendrá que pagar un costo en términos  del incremento de su imagen negativa, nadie se ve bien lanzando improperios, incluso si sabe hacerlo con humor como Rubio lo ha hecho hasta ahora. La otra consecuencia a que el senador por la Florida sentirá en carne propia  es convertirse en el blanco principal de los ataques de Trump, el maestro del insulto. Efectivamente,  el magnate no ha observado la agresión de Rubio en silencio, ha llamado al senador cubano-americano “pequeño Rubio” aludiendo a su corta estatura y ha comentado frecuentemente sobre el copioso sudor de Rubio durante los debates, lo que según él  rebelaría a alguna falla en la personalidad del candidato.

La capacidad de Trump para sobrevivir a declaraciones que habrian hundido a cualquier político normal ha hecho que algunos lo consideren virtualmente indestructible y es posible que una andanada de insultos por parte de Rubio no haga mella en su armadura de teflón.

Un beneficio a corto plazo que Rubio esperaba con sus ataques era una figuración promimente en los medios, quienes no pueden resistirse a una buena dosis de drama de reality TV. Aunque  Rubio fue el principal tema de las noticias sobre la campaña por un corto tiempo, Trump pronto recuperó su rol protagónico gracias a el anuncio del respaldo de el gobernador de Nueva Jersey Chris Christie , el primer político relevante que se ha pasado al bando de Trump hasta el momento. Convenientemente, Christie fue también el autor intelectual de el peor momento de Rubio en lo que va de la campaña  durante el debate de New Hampshire. Christie no desperdició tiempo para ayudarle a Trump a retratar a Rubio como un candidato desesperado que va a decir cualquier cosa para mejorar sus dígitos en las encuestas.

Rubio se enfrenta a la inminente posibilidad de pasar el supermartes sin haber ganado en ningún estado. En algun momento las victorias morales con las que los competidores de Trump se han conformado hasta ahora van a tener que ser llamadas por su nombre: derrotas. Ted Cruz, el senador por Texas tiene casi asegurado el triunfo en su estado  local, pero aparte de eso, es muy posible una barrida  de Trump en las demás primarias.  Rubio en cambio, no tiene ningún estado asegurado hasta ahora y a pesar de que es el favorito para unificar a la línea  moderada de su partido, no se verá bien que el elegido sea incapaz de ganar en ninguna parte. Peor aún, las encuestas indican  que Trump podria superar a Rubio en su estado local de la Florida que estará en juego en dos semanas.  Perder en la Florida crearía serias  dudas acerca de la viabilidad de  Rubio como candidato.

Es posible que el destino de Rubio como candidato sea sellado en los próximos días.  Si sale derrotado nadie podrá decir que se fué sin dar una pelea.

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