Cambio en el que puedes creer. Este fue el motto de Obama en su llegada al poder. El presidente consiguió inspirar a la mayoría de su país con la promesa del cambio llevando a un país más inclusivo y unido.

Aunque CNN todavía no lo ha anunciado  de modo oficial en el momento en que escribo, es claro que Donald Trump será el siguiente presidente. El republicano será sin duda de un modo similar, pero con un contenido opuesto, también será un presidente del cambio.

Qué clase de cambio introducirá el presidente Trump está por verse. Algún analista comparaba este cambio  con el uso de un bulldozer para sacar la basura de la casa.

Hillary Clinton, a pesar de tener muchas cosas en su favor no pudo vencer al péndulo de la historia, que indica con certeza escalofriante que el país cambiará bandos en el espectro político tras la dominancia de un partido.  La última vez que los demócratas consiguieron seguir en el poder tras un presidente reelegido fue en 1940. La invisible y poderosa inercia de la historia podía sentirse en la dificultad que la candidata tuvo para separarse en las encuestas de un oponente con tantos defectos como Trump.

El simbolismo representado por la elección de el primer presidente de raza negra parece haber impulsado con fuerza al péndulo en la dirección opuesta.   El nuevo presidente vende una ilusión que se fundamenta en la rabia más que en la esperanza y que promete el retorno a una edad dorada que probablemente nunca existió. La Gran América de Trump parecería referirse a los años cincuenta, cuando todo era progreso en la posguerra y las minorías y las mujeres conocían su lugar en la sociedad.

Como dijo el famoso filósofo Ben Carson, si Trump es un desastre, serán solo cuatro malos años.

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