La sesión de tormentas tropicales ha sido particularmente activa este año. Primero fue Gustav, que causó la evacuación de dos millones de personas en Nueva Orleans, después Hanna devastó Haití, y en este momento  es Ike, quien causó estragos en Cuba y podría golpear Texas.

Mientras tanto, en la carrera por la casa blanca otra tormenta se cocinaba.  Se trata del huracán Sarah (Palin). La conjunción de un golpe de suerte -o de genialidad- de John McCain,  con una base conservadora  de los republicanos que necesitaba un lider que despertara verdadero entusiasmo, agregando también a las mujeres independientes a quienes les gusta la idea de ver una de las suyas en el poder, creo las condiciones para  una turbulencia que devastó los números de los demócratas. Por primera vez  el candidato Republicano está arriba las encuestas, el Gallup que tenía a Obama 5 con puntos de ventaja la semana pasada ahora se ve así:

Gallup, 09.09, McCain arriba por 5 puntos
Gallup, 09.09, McCain arriba por 5 puntos

Hay que acotar que su puede tratar de un efecto pasajero. Es normal que se presente un repunte al finalizar la convención de un partido y que este repunte se desvanezca después de unos días, el aspecto de las encuestas la semana entrante dará una mejor idea de la durabilidad y profundidad del efecto Palin.

Una secuela que seguramente permanecerá  es el cambio a nivel anímico para los republicanos. La base de ese partido no había sentido hasta ahora mucho entusiasmo por McCain  y ese era probablemente su mayor problema hasta este punto. La selección de Palin, una consevadora a carta cabal, miembro de la asociación nacional del rifle,  quien se opone a la legalidad del aborto y  apoya la enseñanza del creacionismo en las escuelas, galvanizó el entusiasmo de su partido. Algunos sienten que Ronald Reagan, el heroe republicano por excelencia, volvió de su tumba -con falda y colorete- para dirigir a los suyos.

La responsabilidad de ir al ataque recae ahora en los demócratas.  El lenguaje de Obama y Biden se ha endurecido en los últimos días, centrando sus críticas en la falta de experiencia de Palin y tratando de asociar a  McCain con las politicas de Bush.

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